Contratapa

Lo que aquí escribe Guillermo A. Fernández Lapuente es un hablar consigo en voz alta, a través del razonamiento discursivo expresado sin la rigidez del lenguaje científico, ni la dureza de la exactitud numérico matemática.
Es una expresión fluida y precisa que llega desde su interior más profundo pero que muestra claramente, que todo eso pasó previamente por sus sentidos caminando alteridades y vivencias propias y ajenas que se dibujan de a poco, hasta que se plasman en poemas y narraciones.
Nacen así nuevas imágenes que lo ayudaron en la filosofía de su vida y sin duda lo harán con la de otros, aunque no lo sepa nunca, formando parte así de una ética compartida.
Se puede apreciar aquí, y esa me atrevo a interpretar que fue la intención borrosa del autor, una filosofía que paso a paso se transcurre en la mismidad del ser propio y se comparte en la totalidad de la "ajenidad" formando así el tú del nosotros y la multiplicidad del yo indiviso y personal.
Parece querer transmitir que la vida tan débil y tenue, como a veces aparece, es también y a pesar de eso distributiva y fuerte como un poder universal que convoca a continuar.