Al rato el pordiosero preguntó:
-¿Qué haces acá?
-Trato por decidirme si arrojarme a este caudaloso río, ¿y tú?
-Busco una brisa que me reconforte los pulmones y su fresco.
-¡Ah! -Respondió el hombre oscuro, -buscamos cosas contrapuestas.
-No, -respondió el indigente, -dado que estamos en los extremos opuestos, buscamos lo mismo.
-Quizá lo hallaremos juntos.
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