La luz de la esquina
iluminaba serena.
Tranquila.
Lo vertiginoso
estaba en mí, yo pasaba y seguía
¿hacia dónde?...
Me recibió la nada
bien tangible
perpetua, segura y veraz.
Lo demás será después.
Quizá llegue a florecer
junto al crisantemo
en un reflejo ámbar.
en un reflejo ámbar,
perpetuo.
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